taconesrojos

David es autónomo, consultor SEO y una de esas personas que están casi todo el día de arriba abajo reuniéndose con clientes. Por suerte de vez en cuando le toca ir a ver a algún cliente más interesante que otro. En esta ocasión: casa de escorts méxico con una web que no acaba de tirar del todo…

David coge el coche y se planta en el sitio. La verdad es que es bastante elegante. Un toque burlesque y misterioso junto a unas instalaciones cuidadas y unas escorts que, con lo poco que enseñan, ya quitan el sentido.

—Céntrate… céntrate -se dice.

Pero no se centra. Le cuesta bastante estar en la barra del gran bar presentando datos al dueño del local, hablando de algoritmos de Google, de penalizaciones de Panda, de backlinks … cuando a tan pocos metros la carne le llama. Pero consigue llegar al final de la presentación de la auditoría sin que se haya notado demasiado que se le iban los ojos al otro lado del bar. O eso cree él. Justo cuando se despide de su cliente, le suelta:

¿Qué? Te follarías a Justine ya mismo ¿verdad?

—Ah… no… eh… – le descoloca totalmente.

—Pues fóllatela. Te invito. Va a ser tu premio si consigues llevarme a la primera posición en seis meses. No me digas que eres uno de esos rajados que con putas nada. ¡Me decepcionarías, francamente! Y tienes el reto sobre la mesa, chaval…

Se lo pensó dos segundos. Al tercero ya estaba andando con Justine, pasillo adentro hacia la habitación. Poco tiempo le dio a ver los adornos estilo cabaret de las paredes. Esa puta Méxicana era una bomba y en nada estaba desnuda en la cama invitándole a un griego. Sin miramientos. David la embistió como nunca lo había hecho y le agarró el pelo para hacerle saber quién mandaba. Y a ella le gustaba. Peleaba, se retorcía un poco… pero esa gata no mordía. Le gustaba lo que le estaba dando y se le notaba. Y cuando David llegó al clímax ella no tuvo suficiente. Le dejó reposar un poco mientras le retaba:

— ¿Sabes? El último tipo no me aguantó durante más de dos polvos… ¿Vemos qué tal lo haces?

Y David se picó y estaba caliente como nunca. Se la tiró tres veces seguidas. Y la puta mexicana aún quería más. Pero su agenda de autónomo le decía que tenía otra auditoría que presentar en una hora en la otra punta de la ciudad. Así que decidió que muy pronto iba a volver a este burdel a presentar mejoras para  el posicionamiento de la web (y de paso se follaría de nuevo a Justine, claro). Se visitó y se fue del lugar con una sonrisa de oreja a oreja.